Perspectivas teóricas sobre el texto literario: un posible diálogo entre la sociocrítica crosiana y la hermenéutica filológica

  • Theoretical perspectives on the literary text: a posible dialogue between Crosian sociocriticism and philological hermeneutics
  • Perspectives critiques sur le texte littéraire : un dialogue possible entre la sociocritique crosienne et l’herméneutique philologique

Este artículo aborda algunos elementos cruciales del proceder crítico desarrollado por la sociocrítica de Edmond Cros, así como su práctica de análisis del objeto textual en relación con las nociones más destacables que concibió, tales como, el sujeto cultural, la morfogénesis y la producción de sentido. A partir de ese enfoque algo panorámico, que también distingue ciertas evoluciones en la dimensión epistemológica de la teoría crosiana, se intenta establecer un diálogo entre esta última y una hermenéutica filológica que pretende acentuar la proyección interpretativa de dicha sociocrítica en relación estrecha con las problemáticas clave inherentes a la construcción del sentido en el texto literario.

This article describes some crucial elements of the critical procedure of Edmond Cros’s socio-criticism, as well as his practice of analyzing the textual object in relation to the most notable notions that he conceived, such as the cultural subject, morphogenesis and the production of meaning. From this somewhat panoramic approach, wich also distinguishes certain evolutions in the epistemological dimension of Crosian theory, an attempt is made to establish a dialogue between the latter and a philological hermeneutics that aim to accentuate the interpretative projection of said socio-criticism in close relationship with the key problems inherent to the construction of meaning in the literary text.

Cet article aborde certains éléments cruciaux de la démarche critique déployée par la sociocritique d’Edmond Cros, ainsi que sa pratique d’analyse de l’objet textuel en relation avec les notions les plus significatives qu’il conçut, telles que le sujet culturel, la morphogenèse et la production de sens. À partir de cette perspective quelque peu panoramique, qui distingue aussi certaines évolutions relatives à la dimension épistémologique de la théorie crosienne, nous tentons d’établir un dialogue entre cette dernière et une herméneutique philologique qui prétend accentuer la projection interprétative de cette sociocritique en rapport étroit avec les problématiques clés inhérentes à la construction du sens dans le texte littéraire.

Text

La sociocrítica del profesor Edmond Cros –la cual empezó a formalizarse a mediados de los años 1970– se podía abordar en unos escasos departamentos de estudios hispánicos1 en la Francia de los años 1990 durante los cuales los estudios literarios se abrían, en aquel periodo, cada vez más sobre los presupuestos teóricos de la pretendida posmodernidad y la hermenéutica literaria en la cual influían sobre todo la obra de Paul Ricœur y, en menor medida, la filosofía de Hans-Georg Gadamer –también muy presente, por ejemplo, en los ensayos de Hans Robert Jauss–. Sin embargo, la extensa implantación de la teoría lingüística de Ferdinand de Saussure, de la semiología, la narratología y gran parte de la obra de Roland Barthes en la institución universitaria francesa del último tercio del siglo XX –en la que la teoría crítica marxista seguía bastante vigente– pudo favorecer, en cierta medida, la recta comprensión y la recepción (tal vez más difícil) de la sociocrítica crosiana que se confrontaba a la de Claude Duchet y, de modo más distante, a la sociología de la literatura2 encabezada por Pierre Bourdieu y sus discípulos. Los planteamientos de índole epistemológica de la sociocrítica de Edmond Cros se fundaron, como sabemos, sobre el estructuralismo genético, en particular la obra de Lucien Goldmann, en la avant-garde crítica asociada, por ejemplo, al “sémanalyse” de Julia Kristeva, en su interés por los formalistas rusos y la obra de Mijaíl Bajtín, así como las investigaciones histórico-filosóficas de Michel Foucault, sin apartarse de un enfoque relacionado con el materialismo histórico. Por esta vía, ciertos aspectos del marxismo de Louis Althusser y del posestructuralismo de Jacques Derrida3 también se fueron integrando en la proyección interpretativa de la práctica de lectura crosiana.

El periodo de mediados de los años noventa también corresponde al paulatino regreso del interés crítico acerca del estatuto, la función y postura del “autor” en el texto a la luz de una rehabilitación, más o menos asumida, a favor de lo que posibilita, dice y transmite la obra literaria, así como, en un plano contiguo, su interpretación a partir de una perspectiva sociológica –por ejemplo, mediante la teoría bien conocida del campo literario de Pierre Bourdieu– o hermenéutica y filológica –tal como se puede observar en la obra científica del helenista y teórico Jean Bollack4, convincente opositor de la hermenéutica filosófica de raigambre heideggeriana y, por tanto, de la de Hans-Georg Gadamer–. La pretendida “muerte del autor”, proclamada por R. Barthes y M. Foucault en los años 1960, y el funcionalismo posestructuralista, que se iba a asociar, posteriormente, con los relativismos eclécticos de la llamada posmodernidad, empezaban a mostrar sus límites inherentes a su concepción bastante parcial y discutible del texto literario5. Desde esas perspectivas posestructuralistas, la significación de lo dicho en el texto se veía sustituida generalmente por la significancia6 de las formas y articulaciones del decir, así como sus efectos múltiples discernibles en el estudio de los “dispositivos” –que habían reemplazado las “estructuras”– textuales propios del artefacto literario en su potencialidad performativa.

La sociocrítica crosiana comparte, en cierta medida, ese funcionalismo, ligado a la explotación analítica de la actividad textual, apartándose del contenido de lo dicho en el lenguaje literario a fin de otorgar la primacía a una significancia considerada como el vector central de la articulación de estructuraciones en cuanto productoras de la semiosis en la textualidad. Desde esos postulados, el método de análisis de Edmond Cros irá centrando su interés, sobre todo a partir de principios de los años 1990, en el hecho de elucidar el alcance de la operatividad de una significancia asimilada a la puesta al descubierto del trabajo de la escritura, tal como se desarrolla en los procesos expresivo-formales y semióticos desplegados en el texto. Como veremos, ese distanciamiento afirmado respecto a lo dicho en el lenguaje literario –lo cual no concierne, aquí, desde luego, a ninguna ontología inmanente en relación con la primacía del referente ni tampoco a una supuesta “verdad” configurada en el texto– puede ser cuestionado. En efecto, lo dicho, como resultante de un contenido semántico preciso, no se sustrae, en la labor creadora sobre el lenguaje literario, de un ángulo de problematización cuyos componentes (lingüísticos, sintácticos, estéticos, ideológicos, etc.) arrojan luz sobre los motivos de unas propiedades de estructuración de redes significantes en el texto que se asocian con el poder de transformación integrado en las formas de expresión. La escritura se enfrenta, así, desde diferentes ángulos, con prácticas socioculturales e interrogantes primordiales generalmente de orden moral –indisociable de un sistema de valores y la construcción de sus representaciones– así como político –mediante la reconsideración de formas de poder, de sujeción y de reconocimiento dotadas de una dimensión simbólica–.

Tomando en cuenta, indirectamente, parte de los debates teóricos de los años noventa no resulta casualidad el que Edmond Cros en su importante ensayo Genèse socio-idéologique des formes (1998) mencione la evolución ponderada de su metodología crítica, que iba prestando mayor atención a la literariedad del texto:

On voit donc que, tout en situant au départ ma réflexion critique par rapport au structuralisme génétique, je m’en suis progressivement de plus en plus nettement écarté en privilégiant d’autres éléments de la textualité, en proposant en d’autres termes les problèmes qui touchent aux pratiques discursives, en centrant davantage mes analyses sur la littérarité des œuvres de fiction, en essayant enfin de privilégier le travail de l’écriture (p. 16).

Durante ese periodo, su labor crítica profundiza en la complementariedad entre una teoría sociocrítica del sujeto –gracias a las aportaciones de ciertas nociones del psicoanálisis, en particular de la obra de Jacques Lacan– y una sociocrítica del texto. En ésta el análisis de las mediaciones socio-discursivas entre, por un lado, las prácticas ideológicas inseparables de las estructuras sociales de un periodo determinado y, por otro, las representaciones de diferentes órdenes (histórico, cultural, religioso, imaginario, etc.) transcritas en las configuraciones del texto resulta decisivo en la producción de sentido. La hermenéutica de la socialidad, en la que Edmond Cros se adentra mediante el análisis de la materialidad textual, se desarrolla en función, entre otros elementos clave, de la noción de morfogénesis. A través de ésta se despliegan e interactúan las potencialidades de textos semióticos –procedentes de lo preconstruido (o lo dado) en relación con un contexto socioideológico– e ideosemas (Cros, 1990, p. 7) como núcleos de asociación entre articuladores semióticos, que se encuentran inscritos en lo preconstruido, y articuladores discursivos que se plasman en las líneas de continuidad (o regularidades) del texto. En este proceder teórico, la noción de morfogénesis7 tiene, pues, unas propiedades epistemológicas de naturaleza bastante híbrida y anclajes cognoscitivos diferentes entre sí, en la medida en que la capacidad aglomerante de dicha noción puede reunir, desde una mirada transhistórica, tanto lo ideológico como lo lingüístico, pero también los corpus socioculturales relativos, por ejemplo, a la intertextualidad así como, en otro plano, los fenómenos de conciencia en relación con el sujeto cultural.

El texto literario puede ser considerado, en consecuencia, como una concreción histórica, en la cual se encuentra en movimiento una transversalidad de perspectivas y posiciones –de orden ideológico, social y discursivo– cuyas potencialidades de transformación y deconstrucción inherentes a la capacidad de transcodificación atribuida a la morfogénesis hacen del texto, a grandes rasgos, un universo-dispositivo sociocultural en su conjunto. Se destaca en la sociocrítica crosiana, la función mediadora y estructurante de la morfogénesis para articular y circunscribir los diferentes regímenes significantes –capaces de desplazar, deconstruir y transformar la materia verbal y cultural sobre todo mediante las interrelaciones entre ideosemas– y, por lo tanto, engendrar una transcodificación. Esta última también se sustenta en los nódulos de transferencia, en diferentes planos, que son el genotexto –situado en el inicio de la cadena de configuración y codificación en el texto de los procesos sociohistóricos– y el fenotexto en cuanto plasmación y realización de los recursos de la deconstrucción, por ejemplo, de expresiones relativas a un grupo social y a una situación socio-económica determinada, así como a formas de representación propias de instituciones de poder (Iglesia, Inquisición, etc.). La morfogénesis permite, pues, disponer el movimiento-proceso de transcodificación que coordina y regula, en la textualidad, las modalidades de transferencia y articulación de lo social hacia su concreción particular en la materia discursiva y estética del objeto literario. Lo decisivo, aquí, reside en la dimensión dialéctica de la mediación entre las articulaciones semiótico-ideológicas –características de las formaciones sociales– y sus modalidades de incorporación –mediante fenómenos de estructuración– en los procesos significantes, propios de las configuraciones discursivas, para elucidar la productividad, a la vez semiótica y semántica, de las formas de expresión y estructuración que se concretizan (y cristalizan) en el texto. Esa especie de interacción se centra sobre una estructuración fundamentalmente ideosémica, que se va rearticulando en función de diversas regularidades y readaptaciones a lo largo del espacio textual, y que ocupa un rol primordial en el estatuto semiótico de las mediaciones.

Ahora bien, la dimensión dialéctica crucial de ese estatuto semiótico –el cual posibilita la aprehensión, en la práctica de análisis crosiana, de sistemas de códigos relacionados entre sí– requiere el uso necesario de abstracciones regidas por términos opuestos y contrarios los unos a los otros a fin de “descifrar” los diferentes estratos de la codificación, o sea, las modalidades de la transcripción de lo social en la producción de sentido. Por lo tanto, la aproximación heurística presente en la teoría crosiana exige el que para transitar de un nivel-plano significante a otro, a través de los nódulos analíticos de transferencia habilitados en las mediaciones, se opere una categorización de nociones regidas por la dialéctica de los opuestos y contrarios. En varios trabajos suyos, el investigador mencionó el recurso de la abstracción en su práctica de lectura crítica. Así pues, al estudiar dos niveles de representación de la realidad, que integran un proceso de convergencia en función de la noción de ideosema –sin que esos dos niveles se puedan reducir el uno al otro–, Edmond Cros (2005) apunta lo siguiente:

Cette distinction nous amène à privilégier le passage par l’abstraction qui constitue, me semble-t-il, la seule passerelle envisageable entre le sémantique et le sémiotique. Tel est le contexte herméneutique dans lequel s’insère la notion d’idéosème (p. 100).

El pasaje conceptual por la abstracción inherente a la dialéctica de la oposición –la cual prevalece en el estatuto semiótico de las mediaciones– constituye una suerte de episteme en la sociocrítica crosiana que le ofrece la posibilidad de superar la homología-reflejo entre estructuras sociales y textuales. Se trata, así, de ahondar en los niveles, los estratos y las fases de la incorporación de los elementos históricos de las prácticas socio-discursivas en las redes-articulaciones que materializan los procesos de significación a fin de que el genotexto alcance y active la producción de sentido. En un capítulo titulado “El texto literario: ‘memoria viva’ y ‘morfogénesis’” de la edición argentina de su libro sobre el sujeto cultural, Edmond Cros (1997) subraya la función mediadora clave de la concepción de abstracciones en su método analítico que tiende, en cierto modo, a esquematizar la variedad de la dinámica inherente a la potencialidad de transformación propia de la semántica textual:

El sedimento de socialidad […] se encuentra, pues, memorizado en el texto cultural a través de una serie de abstracciones organizadas en forma de otras tantas parejas de contarios. Estas parejas de contrarios son los productos de la coincidencia conflictiva de discursos contradictorios, una coincidencia conflictiva que será considerada como el elemento fundador del texto. […] Estos discursos están presentes en el texto en forma de microsemióticas y/o microsemánticas programadas y regidas (sobre todo las primeras) por las estructuraciones […] que organizan a su vez el dispositivo semiótico global (p. 147).

Según Edmond Cros, esos discursos incorporados y transformados en el objeto literario desmultiplican la capacidad informativa de la materia textual que se despliega, de diferentes maneras, en todos los niveles del texto acentuando, de este modo, su potencia de “legibilidad social”, o sea extiende los límites de la capacidad que tiene para “añadir información a la información” (p. 148) sobre todo mediante los fenotextos8. La significación de esa “legibilidad social” se puede tal vez precisar mejor si se considera la importancia del régimen de singularidades propio de la construcción de sentido tratando, así, de reconsiderar la conceptualización de las abstracciones –procedentes del eje dialéctico de las mediaciones de carácter ideosemiótico– a fin de definir esta última no en función de una dualidad de naturaleza dialéctica sino a la luz de la dinámica de un acto y de la fuerza de un desplazamiento producidos por la dimensión interpretativa interna al poder de transformación de la semántica textual. Desde este enfoque hermenéutico, la riqueza terminológica y la fructífera reflexión teórica de la sociocrítica crosiana podrían ajustarse para arrojar luz sobre la reconsiderada socialización propia del texto literario en su confrontación indagatoria y problematizadora con las formas de representar, de nombrar y pensar, una realidad histórica en sus dimensiones y prácticas socioculturales, políticas y antropológicas.

Las formas y los objetivos de individuación del acto de escritura desvelan, entonces, cómo se lleva a cabo una complementariedad entre lo que transcribe la textualidad –mediante modalidades específicas de integración de lo preconstruido– y lo que se consigue decir a través de la construcción de sentido indisociable de la poética del texto. La escritura muestra cómo lo socio-ideológico inherente a un contexto histórico determinado es objeto de una reflexión sedimentada en el texto, la cual implica el hecho de desplegar los ángulos de un posicionamiento a menudo dialógico. Por eso, la escritura no se puede separar de la indagación en ella de ámbitos y recursos de subjetivación capaces de profundizar y situar sin cesar en un plano contiguo el alcance crítico del acto que dicha escritura va cerniendo y amplificando, más allá de la intención autorial por cuanto integra, redispone, transforma y reconsidera la semántica textual. De ahí, desde nuestro punto de vista, la pertinencia de ahondar no solo en la proyección interpretativa de la morfogénesis, tal como la concibe la sociocrítica crosiana, sino también en su materialidad crítica en el centro de la cual la escritura erige su propia significatividad en donde convergen e interactúan lo estético, lo moral y lo político, redefiniendo constantemente la situación del objeto cultural frente a los modos de condicionamiento y las determinaciones configurados en el ecosistema de los mecanismos de (re)producción de los discursos y sus ideologías.

Si la sociocrítica crosiana se distancia, como señalamos, de lo dicho en el lenguaje literario, no descarta del todo, sin embargo, el principio hermenéutico del textus interpres sui por medio de su análisis de las estructuraciones producidas por la “sémantique textuelle” (Cros, 1998, p. 15). Esta última materializa, en gran parte, las condiciones en la textualidad para descifrar – o “descodificar” según la terminología del investigador– un primer nivel de lectura procedente, por ejemplo, de la manera como se reelabora la materia lingüística y estética de un intertexto, pero también del modo en que se deconstruye y reinstaura en la escritura un primer movimiento de estructuración de orden ideosemiótico. El trabajo de escritura puede así, en un cierto plano, leer la situación de confrontación que las redes de estructuración microsemióticas desarrollan dando significación, en el texto literario, a las implicaciones de los componentes de la socialidad. Así pues, Edmond Cros se vale, por ejemplo, del término de “interprétant” para ilustrar el carácter heurístico de la dimensión interpretativa habilitada en el trabajo de escritura; y, por tanto, al describir una relación entre el intertexto y la interdiscursividad observa sin por ello proyectar la “descodificación” interna a la textualidad sobre la producción de sentido:

… ce n’est pas une ancienne textualité qui vient se déconstruire dans la nouvelle, mais, en quelque sorte, une certaine façon de lire ce texte premier. Or ce décodage est assuré, dans le cadre d’une grammaire de la réception, par le biais du même dispositif sémiotique qui, d’un autre côté, informe l’interdiscours, à moins qu’on ne suppose – ce qui est probablement plus exact – que ce décodage que serait l’interprétant n’est qu’un effet de sens produit par le génotexte (Cros, 1998, p. 71).

Precisando esa dimensión interpretativa en relación con el trabajo de escritura, esbozamos la proposición de recentrar tres nociones de la sociocrítica crosiana mediante unas instancias conceptuales intermediarias. De esta manera, realzando la importancia del acto de escritura sustentado por la autonomía del lenguaje literario, postulamos que la noción crosiana de sujeto cultural puede integrar en ella la de sujeto de escritura a través de lo que denominamos el fenómeno-proceso antagónico de subjetivación objetivante, que es indisociable de las propiedades de ese sujeto de escritura tales y como cobran significación en el desarrollo del hacer sentido relativo a la poética del texto. De modo correlativo, sostenemos que la producción de sentido comprende, de manera más o menos latente, una reflexividad interpretativa mediante una morfogénesis que orienta y reorganiza estrategias figurativo-semánticas de resignificación indisociables de la extensión e intensificación, en la textualidad, de cuanto pone en movimiento, desplaza, reconduce y reevalúa en permanencia el acto de escritura. Por fin, consideramos que la dis-sincronía histórica, que es crucial junto a la noción clave de discordancia en la sociocrítica crosiana del sujeto cultural, puede incorporar la toma en cuenta de una historicidad radical –más allá de lo “transhistórico”– como generadora de una sedimentación de rupturas-desajustes en el seno de una continuidad de lo discontinuo imbricada en el conjunto del texto. Ésta es apta para actualizar e incidir en la aprehensión crítica de materias y dominios primordiales de los procesos socioculturales y sociopolíticos tales como, por ejemplo, las posturas ideológicas inherentes a la historia intelectual, los legados culturales, la memoria histórica, así como los fenómenos exílicos y (pos)migratorios.

Con el objetivo de ilustrar estas proposiciones, tomamos a continuación algunos sucintos ejemplos procedentes de algunas obras literarias de escritores muy diferentes y que pertenecen a generaciones distintas entre sí, aunque todos se sitúan en la literatura española contemporánea de los siglos XX y XXI. Para abordar el modo en que la noción de sujeto cultural puede tener en ciertos casos –en particular en los textos donde se profundiza en enfoques críticos innovadores sobre el lenguaje literario– como núcleo de gravitación la de sujeto de escritura, cabe destacar la lectura que hace Edmond Cros (2015, p. 50) del análisis de la profesora hispanista Annie Bussière sobre la obra de Juan Goytisolo:

… el sujeto cultural no es un sujeto colectivo; la diversidad y la heterogeneidad de sus elementos constitutivos y más especialmente la importancia que tiene y el papel que desempeña, en el foco de la escritura, la dimensión del inconsciente nos lo significan. Cada vez es único y en el caso que nos interesa (la obra de ruptura de Juan Goytisolo) es esta marca específica, esta fusión de los efectos de la memoria colectiva y de la interiorización de la experiencia la que, en el seno de la morfogénesis, promueve, entre otros factores sin lugar a duda, el proceso dinámico que reorganiza la materia textual en torno a un centro de programación.

Esta preocupación por especificar los componentes y fenómenos característicos del sujeto cultural resulta esclarecedora para realzar cómo este último no se ha de disociar –además de la dimensión del inconsciente– de la manera en que se lleva a cabo en el lenguaje literario una imbricación diferenciada de diversos estadios de transformación, y ello en función de la integración de una gran variedad de corpus textuales, de la interacción entre procesos históricos y de la reflexión-posicionamiento sobre las formas de representación, de utilización y transmisión de las tradiciones culturales, literarias e intelectuales (ver Rastier, 2001, p. 48-49). En la creación literaria de Juan Goytisolo, “la memoria colectiva y la interiorización de la experiencia” pasan por el prisma-(auto)análisis de la relación sin cesar redescubierta con las formas de conocimiento, de cuestionamiento y descentramiento de la literatura, que comprende pues un diálogo-confrontación con sus legados, sus géneros y tradiciones atravesando diferentes periodos histórico-culturales. En este sentido, la concepción de la poética del texto no se separa de la inserción en ella de una instancia reflexiva y en parte deliberativa que corresponde a un sujeto de escritura. Éste concentra y opera, en un segundo movimiento, un distanciamiento respecto a algunos componentes del sujeto cultural cuyos elementos de estructuración penetran en un procedimiento de resignificación a través de los diferentes planos de la poética del texto y sus concreciones críticas. Si como bien indica Edmond Cros (2003, p. 127), el sujeto cultural se puede “envisager comme un système sémiotico-idéologique [qui] permet de mesurer ses impacts sur la morphogenèse des produits culturels et l’importance de son intervention dans l’origine socio-idéologique des formes’’, en el caso del texto goytisoliano esos impactos pasan por los filtros depuradores de la actividad de la escritura –unida a la dinámica de corporeización de un sujeto en ella, más allá de la “figura” autorial– que reelabora, cuestiona y pone a prueba toda una materia histórica y cultural mostrando, por ejemplo, lo que esta última contribuyó a producir en una historia nacional y en las representaciones colectivas, y ello en función de una puesta en tela de juicio de orden literario, ético y político (ver Llored, 2018).

Es la razón por la cual la escritura de Juan Goytisolo reconcentra y ahonda sin cesar en sus recursos para resignificar la construcción y legitimación de esa “memoria colectiva” arrojando luz a menudo sobre las condiciones históricas y los planteamientos ético-morales que también proceden, a partir de la individualidad de un posicionamiento objeto de (auto)análisis, de las formas de subjetivación constitutivas de esa “interiorización de la experiencia” proyectada en la creación literaria. En este sentido, el sujeto de escritura en la creación literaria de Juan Goytisolo se constituye y manifiesta en función, como dijimos, de un fenómeno antagónico de subjetivación objetivante en la medida en que desencadena y rige cuanto se pone en movimiento y se despliega en el trabajo profundo sobre el lenguaje –y, en particular, la sintaxis así como el poder transformacional propio de la semántica textual– evaluando y reconsiderando, a la vez, las tensiones, las paradojas y el alcance de lo que se significa en la construcción –y no solo, aquí, producción– del sentido. De ahí la importancia crucial de la semántica de la contaminación, de la inversión-perversión de las construcciones ideológicas –en relación con sus repercusiones en la memoria colectiva y en una identidad política nacional– y de la ética de la alteridad, a partir de la profundización en la tradición de un mudejarismo literario, en novelas de Juan Goytisolo (2007, p. 41-628) tan significativas como, por ejemplo, Las virtudes del pájaro solitario (1988), La cuarentena (1991), El sitio de los sitios (1995) y Las semanas del jardín (1997).

Pasamos ahora a explicitar algunos aspectos de la noción de producción de sentido en la cual inscribimos la coordenada actividad de una reflexividad interpretativa, que organiza y concreta las estrategias y objetivos de significación inherentes, en un primer plano, a la transposición en la textualidad de una materia socio-ideológica e histórico-cultural. Ciertos elementos compositivos de las obras de Rafael Sánchez Ferlosio y de José Jiménez Lozano nos servirán brevemente de ejemplos para mostrar cómo el trabajo sobre la escritura que ambos llevaron a cabo, en función de técnicas, prácticas y concepciones literarias bastante diferentes, se debe confrontar con su manera específica de desvelar y reconsiderar esquemas mentales, valores ético-morales y tradiciones histórico-culturales indisociables de prácticas socio-discursivas comunes.

Así pues, la noción de ideosema resulta pertinente para comprender mejor algunos procedimientos de la prosa de ideas o ensayística de Sánchez Ferlosio. En efecto, este último (2015, p. 128-129) utiliza a veces el término de “ideologuemas” en sus “pecios” –a saber, microtextos ensayísticos de naturaleza, por lo general, aforística– que no se puede asimilar a la definición del “ideosema” en la sociocrítica crosiana, sino que es como una muestra epigráfica capaz de concentrar una re-disposición semántica. Esta transcribe la manera como el proceso dialéctico de confrontación propio de la escritura ferlosiana deja transparentar y quebranta los prejuicios morales, los condicionamientos ideológicos y la axiología presentes en las normas sociales –inseparables de un inconsciente colectivo– que se deconstruyen en la textualidad: “Como todas las muletillas verbales, un ‘merecido descanso’ y una ‘sana alegría’ son expresiones ideológicamente marcadas. […] La represión ha proscrito el descanso y la alegría como cosas malas, caídas en pecado, que tienen que pedir perdón y hacer penitencia” (Sánchez Ferlosio, 2015, p. 128).

Las redes de ideosemas reconfiguran constantemente diversas ópticas de significación en relación con lo dicho en las cuales converge en el conjunto del texto, mediante la dialéctica de la confrontación, una negatividad crítica desplegada en la escritura a través, en un segundo plano, de la reflexividad interpretativa. Esta es entonces apta para cuestionar, refutar y disgregar la armazón de ciertas categorizaciones sociales, morales y filosóficas características de las prácticas socio-discursivas y productoras de potentes representaciones ideológicas, así como de creencias colectivas.

En lo que concierne a la obra novelística de José Jiménez Lozano, su recurrente reelaboración de la fábula, el apólogo y el cuento constituye el espacio-dominio transgenérico que posibilita en la textualidad un fenómeno de transfiguración como núcleo orientador de la producción de sentido. De hecho, en la escritura los planteamientos de orden ontológico y la fenomenología existencial profundizan, mediante una honda depuración estilística, en la concepción de un lenguaje natural que se abre, en ciertos casos, sobre un horizonte de significación que tiene una dimensión teológica –de ahí, por ejemplo, la primacía de la oralidad como búsqueda de presencia real, del símbolo como eje de reviviscencia y de la interioridad reveladora del ser y de la autenticidad de lo existente a menudo ocultado–. Las microsemióticas intratextuales –en cuanto núcleos de la concatenación de ideosemas– asocian y atraviesan la oposición inherente al discurso crítico en la escritura de Jiménez Lozano. Esa oposición se elabora y desarrolla entre, por una parte, la resignificación de la memoria viva de un patrimonio ligado a las tradiciones culturales y espirituales y, por otro, el proceso de degradación y de-civilización proyectado sobre la realidad contemporánea. Esta parece, así, haber perdido toda conciencia auténtica de lo sagrado y de humanidad profunda, así como las formas, las experiencias interiores y las capacidades morales para relacionarse con dicha conciencia a causa de las prácticas socio-históricas y políticas de violencia y dominación deshumanizadoras. De este modo, en la novela, por ejemplo, de naturaleza cervantina titulada Las gallinas del Licenciado (2005), que es un singular y hondo homenaje a Miguel de Cervantes, mediante la reviviscencia transfigurada de su vida a través de la presencia interiorizada de su escritura, ciertos personajes denuncian las ilusorias apariencias y máscaras envilecedoras propias del engaño, de la violencia y del poder de sujeción reproducidos en las prácticas sociales:

—¡Gran cosa los garbanzos! –contestó Quijada –. Manosear tales dulces criaturas en las manos es mejor que no ser manoseados por los hombres, dijo un fraile de por aquella tierra (J. Jiménez Lozano, 2005, p. 56).

—¡Anda! Pues ¿qué se pueden hablar en el mundo, sino palabras vanas? –terció la hermana Teresa Felicidad–. Con las que pesan no puede el mundo, Licenciado (J. Jiménez Lozano, 2005, p. 63-64).

Aquí, las palabras auténticas que proceden en realidad de san Juan de la Cruz –“un fraile de por aquella tierra [de Arévalo]”– y de santa Teresa de Ávila –“la hermana Teresa Felicidad”– constituyen lo que podemos llamar signos-inductores que dan a entender cómo una categoría textual –en este caso, se trata del sentido literal relativo al plano diegético– contribuye a descodificar ciertos componentes de la resignificación cuya finalidad se encuentra orientada por la reflexividad interpretativa cohesionadora de la producción de sentido en el conjunto del texto. La difracción que puede concentrar la palabra integra, en su potencialidad semántica, los procedimientos de una interdiscursividad desarrollada en una morfogénesis capaz de reactivar permanentemente, en sus sustratos más hondos, los recursos de una ontología cultural como fuente y experiencia de reconocimiento, a la vez íntimo y colectivo en su dimensión identitaria, de la memoria viva de las tradiciones (literarias, socioculturales y espirituales).

Algunas novelas valiosas de escritores más jóvenes –nacidos en los años 1970–, como es el caso de Isaac Rosa y de la escritora de origen rifeño marroquí Najat El Hachmi, ofrecen la posibilidad de observar la nueva preocupación sociopolítica de una parte bastante significativa de la literatura española del siglo XXI, la cual redefine y acrecienta su interés por las ciencias sociales bien presentes en la reflexión y el discurso críticos que se conciben en esas obras narrativas. En la teoría sociocrítica crosiana, la proyección sobre el “todo histórico” de ciertas nociones psicoanalíticas, procedentes de la obra de S. Freud y sobre todo de J. Lacan en torno al concepto de inconsciente, permite articular, entre otros elementos, la constitución del sujeto cultural a través de la productividad significante en las estructuras textuales de las categorías de desfase, de vacío y de ausencia reveladoras de una dis-sincronía histórica. Esta se debe considerar como el eje central del funcionamiento y valor, a la vez semiótico y, en otro plano, interpretativo, de la discordancia (Cros, 2005, p. 65) en cuanto núcleo de la dinámica de desciframiento (o descodificación) que puede integrarse en la producción de sentido:

Il s’agit pour nous de reconstituer dans la compétence sémiotique du sujet culturel les traces de cette dynamique [du manque et du désir] en relevant les constructions générées par les dys-synchronies de l’Histoire et dont portent témoignage les déconstructions, les ruptures discursives, les discordances, les raccourcis, les ellipses, les absences ou les silences qui trouent significativement les tissus textuels. (Cros, 2005, p. 66)

La dis-sincronía histórica que da lugar a la discordancia genera el hecho de que esta última ponga en movimiento en la escritura lo que hemos denominado una sedimentación de rupturas-desajustes, las cuales consiguen acrisolar su propio proceso de individuación a la luz de una historicidad crítica capaz de cernir las especificidades de las relaciones entre el pasado, el presente y el intuido porvenir a través de lo que permanece latente, indecible y en un estado de espera a fin de excavar en su desciframiento. No se trata, pues, de enfocar el análisis de la significación a partir de la comprensión continua de un contexto socio-histórico circunscrito ni tampoco de proyectar esta última sobre el espacio-horizonte de un “todo histórico” potencialmente abarcador de todos los fenómenos de ruptura y deconstrucción, sino de dilucidar la singularidad de un proceso de significación en el cual se particulariza una historicidad crítica que permite reconsiderar y cuestionar a través de ella lo que está en juego en lo más arraigado de la representación, la problematización y transmisión de cuanto se elabora y construye en el sentido del texto.

Por tanto, esa construcción del sentido muestra cómo va recuperando, redescubriendo y apropiándose de la complejidad de los procesos históricos, de la conflictividad socio-política y de los “puntos ciegos” –ligados a los silenciamientos y ocultaciones– propios de las líneas de fractura inherentes a la diversidad de una tradición cultural, pero también a una memoria histórica y social. Si se aproxima la sociocrítica crosiana a ese enfoque hermenéutico resulta, entonces, particularmente interesante para analizar, por ejemplo, una parte sustancial de las novelas centradas sobre la memoria histórica en relación con las repercusiones estratificadas de la Guerra civil y del franquismo en los discursos literarios en función de las formas de representación –indisociables de sus potencialidades cognoscitivas y críticas– de ese pasado socio-histórico y sus problemáticas políticas en la sociedad española contemporánea. Es el caso de la novela innovadora, reflexiva y política, El vano ayer (2004) de Isaac Rosa –la cual resquebraja y problematiza, además, su propia dimensión dialógica– para mostrar mejor, por un lado, los condicionamientos y prejuicios configurados en muchas representaciones literarias sobre la Guerra civil y el franquismo y, por otro, el callejón sin salida y el fracaso colectivo respecto a toda verdadera visión y reconocimiento políticos a fin de responder del todo a los vacíos, los silencios y las ocultaciones relativos a las secuelas y los “legados” de la Guerra civil y del franquismo (ver Llored, 2014). Es la razón por la cual las estructuras textuales constelan y despliegan, mediante trazos semiótico-ideológicos, esos vacíos y esas ausencias que se manifiestan en el plano diegético, por ejemplo, en la desaparición final de los protagonistas principales de la novela, pero también en la voz lúcida de un narrador-instancia autorial que acaba admitiendo: “Quizá, más probable, estamos ante una confesión de invalidez, el recurso deconstructivo de quien no sabe, no puede o no quiere construir, y que al final, […] comprueba entre lamentos que no hay otro modo, que siempre se acaba construyendo algo” (I. Rosa, 2004, p. 291).

Otra obra narrativa del mismo escritor, titulada La mano invisible (2011), ausculta y cuestiona las condiciones socio-económicas y los procesos de producción constitutivos del valor y sentido del trabajo asalariado –bastante atomizado– en la era del neoliberalismo en relación con su ideología hegemónica, así como sus tecnologías de poder, de control y alienación. En La mano invisible, la metáfora del título – procedente de la obra de Adam Smith La riqueza de las naciones (1776)– es el vector central en la morfogénesis y se encuentra explotada en todos los planos de la semántica textual. Se trata, así, de mostrar en la escritura, a través de la puesta en escena de la organización del trabajo asalariado como una performance que solo acrecienta la producción de su propia actividad sin verdadera finalidad, la manera como la concepción del trabajo se instrumentaliza mediante procesos de mediatización, de invisibilidad y despersonalización que engendran nuevas formas y dispositivos productores de rivalidades fragmentarias, de rupturas y discordancias en el seno de unas luchas acrecentadas por la necesidad (ver Llored, 2017).

También la novela El lunes nos querrán (2021) de Najat El Hachmi vertebra una perspectiva sociopolítica sustancial a partir de una especie de socioanálisis narrativizado –mediante el discurso indirecto libre ensamblado por la voz de la joven narradora– acerca de la difícil y tortuosa experiencia posmigratoria, así como del proceso conflictivo de integración en la sociedad española de finales de los años noventa. Ese socioanálisis se sustenta, en gran parte, en una concatenación de desfases y discordancias que arrojan luz sobre el modo en que la memoria social y el inconsciente, los cuales se encuentran vinculados a las repercusiones de la condición y la experiencia posmigratorias en la narradora-protagonista, desarrollan una genealogía de rupturas atravesada por dualidades dolorosamente interiorizadas y a veces ocultas. En efecto, la joven narradora se separa de su medio familiar y sociocultural magrebíes para llevar a cabo, con su mejor y admirada amiga, un arduo recorrido de emancipación individual. Ese recorrido va revelando, en realidad, la profundidad de las secuelas, las ausencias y las formas de arrancamiento-desarraigo presentes en la memoria social inherente a la compleja experiencia posmigratoria ligada a la posterior puesta a prueba que constituye la “integración” de las jóvenes de la segunda generación de inmigrantes en la sociedad de acogida, donde nacieron y se educaron. En este sentido, el recorrido de lucha emancipatoria, para ser sí misma, resulta algo ilusorio a medida que se redescubre en éste las huellas, los trazos y signos de cuanto, por un lado, permaneció silenciado, negado y soterrado en el medio socio-cultural y familiar tradicionales –en detrimento de la individualidad del anhelo de emancipación–, pero también, por otro, lo que desencadenó la asignación identitaria inherente a una concepción instrumentalizada de la alteridad que la sociedad de acogida proyecta sobre un otro y otra subordinados a las representaciones, los discursos y las construcciones ideológicas que se encuentran sedimentadas en las rupturas-desajustes configuradas en el objeto literario.

Al presagiar un futuro bastante sombrío para los estudios literarios, el especialista en sociocrítica Alain Vaillant (2022, p. 33) formula un diagnóstico desalentador a causa de la pérdida de influencia de las ciencias humanas y su desconsideración relativa en unas sociedades actuales donde el texto literario se ve cada vez más anegado por el eclecticismo complaciente de cierto tipo de estudios culturales, así como por las producciones a escala global de la cultura de masas potencializada por las nuevas tecnologías: “le moment est proche où ce qui était le point de départ (et le privilège) de toute sociocritique (l’articulation fine de l’approche historienne et la poétique littéraire, adossée à une herméneutique attentive à toutes les subtilités textuelles) sera hors de portée”.

¿Cómo, pues, resistir a ese oscuro horizonte homogeneizador condicionado por las supuestas necesidades de una demanda social global que no se puede separar, desde luego, de las condiciones políticas y los imperativos socioeconómicos imperantes a escala mundial? La sociocrítica de Edmond Cros puede desempeñar, a nuestro parecer, una función apreciable de encrucijada para contribuir al desarrollo de nuevos enfoques de conocimiento sobre la socialidad de los textos literarios. El alcance epistemológico de esos enfoques se tendría entonces que abrir, por un lado, sobre la profundización en la concepción de una antropología cultural atenta a los fenómenos de la escritura ligados a la evolución de las formas de vida en relación con unos procesos socio-discursivos reconsiderados y, por otro, sobre la renovación de ciertos procedimientos de análisis a fin de ahondar en la aprehensión de la remozada preocupación ética y política presente en los lenguajes literarios del siglo XXI confrontados –frente a las producciones de la cultura de masas– a indagar en las singularidades de sus formas de expresión, de cuestionamiento y conocimiento. De ahí la necesidad de no separarse de la riqueza de los legados intelectuales y de los planteamientos críticos de una hermenéutica filológica capaz de seguir afinando las condiciones y criterios de interpretación del texto, pero en ningún caso como una finalidad autosuficiente, para alcanzar la univocidad de un sentido, sino como un campo-palestra de inteligibilidad y comprensión de la potencia de individuación y autonomía del texto literario para hacer más efectivo el espacio relacional de su enfrentamiento múltiple con lo que se instituye, se representa, legitima y transmite, a través de los procesos socio-históricos incorporados en las formas de expresión y las modalidades de significación de las prácticas de creación. También es, por tanto, una suerte de praxis deontológica indisociable de una clara dimensión crítico-cívica.

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Notes

1 Fue el caso, por ejemplo, en el de la Universidad de Lyon II donde los estudiantes de posgrado se iniciaban, en los años 1990, a las aproximaciones y los conceptos teóricos de la sociocrítica crosiana. Return to text

2 Se presenta un panorama de la sociología de la literatura en el campo universitario francés de la segunda mitad del siglo XX en el libro de síntesis de Paul Aron y Alain Viala (2006) así como en el de Paul Dirkx (2000). En este último, donde prevalece el interés por la obra de P. Bourdieu, no se menciona curiosamente la sociocrítica de Edmond Cros. Return to text

3 A propósito de la importancia del pensamiento posestructuralista de J. Derrida en las teorías sobre el texto literario en los años sesenta y setenta, se puede consultar el ensayo de José María Pozuelo Yvancos (1994, p. 128-149). Return to text

4 Sus reflexiones y posiciones críticas constitutivas, entre otras materias, de su hermenéutica filológica aplicada al análisis de la literatura, desde los Presocráticos griegos hasta la gran poesía europea de la modernidad, se presentan, de modo fragmentario, en un extenso volumen de notas titulado Au jour le jour (Bollack, 2013, en particular, p. 279-309). Return to text

5 Como constata Denis Thouard : "La textualité et la lettre sont joués contre la signification au profit de l’écriture (R. Barthes, J. Derrida), de la textualisation et de la signifiance (Julia Kristeva), c’est-à-dire d’un processus et d’une activité qui transcende le résultat qu’est le texte" (2008, p. 112). Return to text

6 Para una explicación clara de la diferencia entre significación y significancia, conviene leer el artículo del lingüista Régis Missire (2018, p. 2-17). Return to text

7 Ver Edmond Cros (2010, p. 24): “Textos semióticos e ideosemas se han de considerar como herramientas al servicio de la noción de morfogénesis. Esta es el proceso por el cual el texto codifica el proceso de transformación de estructuras de la sociedad en estructuras textuales, merced a una mediación socio-discursiva”. Return to text

8 Ver Edmond Cros (2006, p. 260): “[…] genotexto en donde resultan […] codificadas las estructuras sociales y que programa la morfogénesis textual. Este mixto que es el genotexto se ve actualizado, en todos los niveles de la producción de sentido (simbólico, metafórico, temático, morfosintáctico, etc.) por una serie de fenotextos que lo deconstruyen cada uno según su especificidad […]”. Return to text

References

Electronic reference

Yannick Llored, « Perspectivas teóricas sobre el texto literario: un posible diálogo entre la sociocrítica crosiana y la hermenéutica filológica », Sociocriticism [Online], XXXIX-1 | 2025, Online since 27 juillet 2025, connection on 19 février 2026. URL : http://interfas.univ-tlse2.fr/sociocriticism/4071

Author

Yannick Llored

Université de Lorraine (Nancy). Autor de varios libros sobre la obra de Juan Goytisolo, también he coordinado diferentes volúmenes colectivos sobre los legados de la España de las “tres culturas” y la memoria histórica en relación con la literatura española contemporánea. Mis temas de investigación se centran, principalmente, sobre las relaciones entre las tradiciones literarias, culturales e intelectuales, y sus reelaboraciones e interpretaciones en la literatura española contemporánea. También mis artículos académicos abordan temas centrales como la poética de la modernidad, los fenómenos exílicos y migratorios, el compromiso crítico en la escritura y las teorías de la literatura.

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